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RETORNO A LA LUZ

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HaShem significa "El Nombre" y corresponde al Nombre Divino que Dios le entrega a Moshé (Moisés) en el Libro de Shemot (Éxodo) 6:3. También se denomina el Tetragramatón o Nombre Inefable de Dios.
HaShem significa “El Nombre” y corresponde al Nombre Divino que Dios le entrega a Moshé (Moisés) en el Libro de Shemot (Éxodo) 6:3. También se denomina el Tetragramatón, Nombre Inefable de Dios o por las siglas, YHVH. Este Nombre, en un nivel, conecta con la Misericordia, Verdad, Armonía y Belleza de Dios y, en otro nivel, corresponde a todo el Árbol de la Vida (la anatomía del Alma) con sus tres columnas. La suma del valor numérico de sus letras (guematría) haciende a 26.

Con la bendición de HaShem (Dios), para mis amados y valientes alumnos.

Estamos llegando al fin de otro año y de otro ciclo espiritual en nuestro camino a la Luz.

Estoy orgullloso de como trabajaron duro este año. Tuvimos la bendición de que se sanaran muchas heridas del alma que provocaban tanto dolor, frustración y rabia en ustedes.

Fueron tremendamente valientes al dejar partir en paz abandonos, rechazos, discriminaciones, abusos de toda índole, despojos, quiebres emocionales, estrechez mental y de corazón, soberbia, falsas creencias, patrones conductuales negativos y, también, a muchas personas que eran vasijas de esas energías en sus vidas.

Cercanía y Lejanía

En el Árbol de la Vida, Maljut representa el mundo físico y material. Es decir, el mundo del cuerpo. Luego, nuestra lejanía de la Luz de Dios provoca que no lo podamos sentir y eso conlleva a todos nuestros defectos de fe y de amor. Corregirlos es la manifestación del deseo de apegarse a Dios y al Amor a través de la fe,  en dónde es más difícil hacerlo. Los mundos espirituales por sobre Maljut, al estar más cerca de Dios, lo pueden sentir y, por ende, desarrollan otra consciencia.
En el Árbol de la Vida, Keter representa lo más elevado, la Corona de Luz del Alma con sus 13 Atributos de Misericordia. En el extremo opuesto, Maljut representa el mundo físico y material. Es decir, el mundo del cuerpo. Luego, nuestra lejanía de la Luz de Dios provoca que no lo podamos sentir y eso conlleva a todos nuestros defectos de fe y de amor. Corregirlos es la manifestación del deseo de apegarse a Dios, que es el Amor más sublime y, además, manifestado en el plano de existencia dónde es más difícil hacerlo: el físico.

Este camino de reencuentro con Dios no ha sido fácil para nadie. Hubo muchas batallas que se pelearon a lo largo de todo el trayecto. Sus enemigos venían de muy atrás y su intención no era buena para con ustedes. Hubo veces que los golpes fueron demasiado fuertes, haciéndolos perder el equilibrio y provocándoles caídas. Pero ante los ojos atónitos de sus enemigos, se levantaron una y otra vez, para seguir peleando por sus almas y la de sus seres queridos. 

En el fragor de la batalla, descubrieron que Dios era su compañero de armas y que cuando caían, Él los tomaba del brazo y los levantaba. Una y otra vez los animó a no “romper la línea” y a “mantenerse unidos”. Ustedes mismos fueron testigos en sus corazones de cómo fueron capaces de avanzar sobre sus enemigos y conquistar el “centro” del campo de batalla para lograr la victoria sobre muchos de los bloqueos de su Mala Inclinación.

 

 

 

 

 

Al entender el “espejo” que nos hace la vida, nos acercamos a la Luz

No "romper la línea" es mantener la columna central del Árbol de la Vida. Es decir, restringir los impulsos egoístas y "desear recibir para comparitir", de manera de ayudar a otros en su camino a la Luz. La clave es la intención. Un "dar" interesado o con "amarras" es egoísmo. El "dar" debe ser con la intención de otorgar, altruista, y sin esperar nada a cambio."Mantenerse unidos" es el espejo que se hace en el mundo físico para mantener unidas las diez sefirot del Árbol de la Vida en el Mundo Espiritual, con el objeto de que la bendición llegue y se materialice. El "centro del campo de batalla" es la sefirá Tiferet. Se alcanza de la siguiente forma: Dios es Verdad, luego, si me apego a la verdad y enfrento las mentiras que conté y que me auto conté, me apego a Él (YHVH) y recibo Luz de Verdad en mi vida. Dios (YHVH) es Misericordioso, luego, si yo soy misericordioso con alguien que me ha hecho daño, entonces me apego a Él (YHVH) y recibo Luz de Misericordia en mi vida.
No “romper la línea” es mantener la columna central del Árbol de la Vida. Es decir, por una parte, restringir los impulsos egoístas y, por otra,  “desear recibir para comparitir”, de manera de ayudar a otros en su camino a la Luz. La clave es la intención. Un “dar” interesado o con “amarras” es egoísmo. El “dar” debe ser con la intención de otorgar, altruista, y sin esperar nada a cambio.”Mantenerse unidos” es el espejo que se hace en el mundo físico para mantener unidas las diez sefirot del Árbol de la Vida en el Mundo Espiritual. Por lograr dicha unidad, que es lo mismo que unir Su Nombre santo, Dios nos otorga la bendición. ¿Qué significa eso? Que la bendición llega y se materializa, pues la Luz no es bloqueada por las klipot (cáscaras de energía maligna que se adosan al alma) que son atraídas por nuestras intenciones egoístas. El “centro del campo de batalla” es la sefirá Tiferet (Belleza). Se alcanza de la siguiente forma: Dios es Verdad, luego, si me apego a la verdad y enfrento las mentiras que conté y que me auto conté, me apego a Él (YHVH) y recibo Luz de Verdad en mi vida. Dios (YHVH) es Misericordioso, luego, si yo soy misericordioso con alguien que me ha hecho daño, entonces me apego a Él (YHVH) y recibo Luz de Misericordia en mi vida.

Comprendieron que para lograr un despertar “Arriba” se requería primero de un despertar “Abajo”. Entonces, cuando le dijeron a Dios:

“No recuerdes las faltas y transgresiones de mi juventud; recuérdame de acuerdo a Tu Bondad, en virtud de Tu Benevolencia, HaShem (Dios)” (Tehilim -Salmo- 25:7),

ustedes, primero que nadie, se apresuraron a ser misericordiosos con aquellas personas que les habían hecho daño en la vida y los perdonaron.

Recuperaron su dignidad cuando se atrevieron a pedir perdón y comprendieron que no solamente es un acto de humildad, sino que también de valentía, amor sabiduría y verdad.

Entonces, en su corazón fueron “talladas y grabadas” las palabras del Zóhar:

“… una persona debe primero pedir misericordia para él mismo, y entonces para otro, como está escrito: ‘…y hará penitencia por el mismo…’ (Vayikrá -Levítico- 16:17) al principio y después: ‘…por toda la Congregación de Israel’ (Ibid.)” (Zohar, Vol. 3, Lej Lejá, pf. 427, pg. 233)

De igual manera, cansados de sufrir a causa de la falsedad de las personas con las cuales la vida los hizo interactuar, le pidieron “verdad” a Dios. Y Él les respondió:

“Da la verdad a Iaacov (Jacobo)…” (Mijá -Miqueas- 7:20)

¿Cuándo da Dios la verdad? Cuando la persona es como Iaacov (Jacobo) y se apega a Él para ser enderazado y corregido.

“Reconócelo en todos tus caminos, Y Él enderezará tus veredas.” (Mishlei -Proverbios- 3:6)

Por eso Iaacov (Jacobo) es llamado posteriormente “Israel” (ישראל), pues caminó “recto a Dios” (heb. “Iashar Él”,  ישר  אל , son las mismas letras de “Israel” permutadas en otro orden), es decir, por la columna central del Árbol de la Vida. Ese recto caminar también le otorgó los títulos de “íntegro” (Bereshit -Génesis. 25:27) y “perfecto”, según el Zóhar.

Por lo tanto, comprendieron que para recibir “verdad”, tienen que primero dar “verdad”.

El Nombre de Dios. "E-hiéh Asher E-hiéh", que se traduce como " Seré el que Seré" o "Yo Soy el que Soy", fue entregado a Moshé (Moisés) en el Libro de Shemot -Éxodo- 3:14), tiene el mismo valor numérico (guematría) que la palabra "Verdad", es decir, 441. Por lo tanto, Dios es Verdad.
El Nombre de Dios. “E-hiéh Asher E-hiéh”, que se traduce como ” Seré el que Seré” o “Yo Soy el que Soy”, fue entregado a Moshé (Moisés) en el Libro de Shemot -Éxodo- 3:14, y tiene el mismo valor numerológico (guematría) que la palabra “Verdad”, a saber: 441. Por lo tanto, “E-hiéh Asher E-hiéh” es “Verdad”, o lo que es lo mismo, “Dios es Verdad”. Luego, si nos alejamos de la de Luz de Verdad debido a que guardamos secretos bajo “siete llaves” en nuestro corazón, inevitablemente, también nos alejamos de Dios. En efecto, si la primera letra de la palabra “verdad” (heb. “emet” , אבת) que es la letra Alef (א), de valor 1 y que representa a Dios y Su Misericordia, se eleva y va, las dos letras remanentes escriben la palabra “muerto” (heb. “met”, מת). Es decir, sin Dios ni “Verdad”(“emet”, אמת) se está “muerto” (“met”, מת) en vida.

 

 

Entonces entendieron en sus corazones que Dios es Verdad (heb. “emet”, אמת) y con ello el valor de ser coherente en todo lo que pensamos, sentimos y hacemos en nuestro diario vivir.

 

Con Juicio y Misericordia, Dios nos guía en Justicia por la Columna Central del Árbol de la Vida

Sobre ustedes brillaron las palabras:

Cuando la intención en el “dar” o en el “recibir” es egoísta, generamos excesos de energía negativa con nuestras acciones que, de no mediar corrección, nos pone en peligro de recibir un “fuerte golpe” de la vida para equilibrarnos. En Su infinito amor, Dios nos ayuda a volver al equilibrio mediante Su Juicio (“vara”) y Su Misericordia (bastón”). La “vara” nos endereza y el “bastón” nos sostiene y da un punto de apoyo en la vida.

“Reconforta mi alma. Me guía por caminos de rectitud en aras de Su Nombre. E incluso si anduviese en valle de sombra de muerte no temeré mal alguno, pues Tú estás conmigo; Tu vara y Tu cayado, ellos me consolarán” (Tehilim – Salmo- 23:3-4)

Se dieron cuenta de que cuando Dios les quería mandar Luz a sus vidas, primero tenía que llegar oscuridad, pues Dios es Uno y para mantener el equilibrio de este mundo debe actuar con ambos al mismo tiempo.

Como reza el versículo de la Torá:

“Llamó Elokim (Creador) a la luz ‘día’ y a la oscuridad llamó ‘noche’. Fue el anochecer y fue la mañana, un día.” (Bereshit -Génesis- 1:5)

Por lo tanto, el secreto fue aprender a usar la herramienta de la Fe para reconocer que la oscuridad es una bendición encubierta que nos acerca a la verdadera bendición que se desea recibir. Luego, al aceptar la oscuridad en paz, con paciencia y Fe, eso permitió que la Luz se manifestara mucho más rápido en sus vidas. ¡Eso es valentía!; ¡eso es fortaleza! Como dice el rey David:

“No teme de las malas noticias, su corazón está firme confiado en HaShem [Dios]” (Tehilim -Salmo- 112:7)

En consecuencia, vivieron “un día”. ¿Qué significa eso? Que vivieron “un día” en consciencia, “un día” de unión, “un día” apegado al Árbol de la Vida. 

Por contraste, entendieron en sus corazones lo que era estar “muerto” en vida. Se dieron cuenta de que al caer en la polarización del bien y el mal por medio del uso extensivo e intensivo del Juicio (juicio a los demás, juicio a las situaciones, juicio a la vida y juicio a Dios),  ustedes mismos quedaban con sus almas atadas a la muerte, atrayéndola a sus proyectos, emprendimientos, sueños, salud, economía personal, familia, relaciones laborales, sociales y de pareja.

También descubrieron que a lo largo de este proceso se hicieron doblemente ricos: Ricos por transmutar la maldición en bendición y ricos por recibir la bendición deseada en sus vidas.

Comprendieron que la dignidad para volver a caminar erguido ante HaShem (Dios) radica en abstenerse de “comer del pan de la vergüenza” y trabajar duro por su Luz. Ese es el significado de los pozos que cavaron los Patriarcas para toda  la humanidad.

Los Patriarcas corresponden al alma de la respectiva sefirá del Árbol de la Vida. La columna derecha del Árbol de la Vida corresponde a la bondad, amor y misericordia. La columna izquierda del Árbol de la Vida corresponde al Juicio, Fuerza y Rigor. La columna central corresponde a la unificación del Juicio con la Misericordia.
Los Patriarcas corresponden al alma de la respectiva sefirá del Árbol de la Vida. La columna derecha del Árbol de la Vida corresponde al Amor y Misericordia manifestados en Bondad. La columna izquierda del Árbol de la Vida corresponde a Fuerza y Rigor, manifestado en Juicio. La columna central corresponde a la unificación del Juicio con la Misericordia manifestado en la Belleza del Hombre.

Abraham cavó el pozo de Jésed (Bondad, Benevolencia, Amor), Itzjak (Isaac) cavó el pozo de Guevurah (Fuerza, Juicio, Rigor,) y Iaacov (Jacobo) cavó el pozo de Tiferet (Verdad, Misericordia, Belleza y Armonía), cada uno representando una de las tres columnas del Árbol de la Vida.

Cuando  Maljut (nosotros) recibe agua de estos tres pozos, las tres columnas del Árbol de la Vida, entonces es corregido y “ascienden las aguas femeninas”, es decir, asciende la Shejiná (Presencia Divina Femenina del Creador,), a unirse en santidad, con el Santo, bendito sea Él (principio masculino de Dios, vestido en la Luz de Zeir Anpin) lo que provoca que nuestras almas también asciendan y reciban Luz de esta unión.

Por su parte, las Matriarcas son la contraparte femenina de los Patriarcas pero dentro del principio femenino inferior denominado “Nukva” (hembra o femenino) y a veces también “Shejiná” (Presencia Divina Femenina). Ellas trabajarón duro por su Luz, pues todo lo que vivían los Patriarcas “Arriba” ellas lo vivían “Abajo”, de manera de plasmar la Luz en nuestro plano.

Entonces entendieron que es el hombre (principio masculino) quien entrega la semilla de cualquier creación a la mujer (principio femenino), y ella la recibe por medio de la unión de ambos como uno en el amor. ¿Qué pasa después? Es ella quien la alimenta, contiene y proteje mientras crece y se transforma hasta que, llegado el tiempo apropiado de madurez de la forma, es dada a Luz (se materializa  la Luz espiritual).

La Matriarcas son el alma de las respectivas sefirot del principio femenino inferior divino que se viste en la Luz de Maljut.
La Matriarcas son el alma de las respectivas sefirot del principio femenino inferior divino que se viste en la Luz de Maljut.

Entonces, en sus corazones sintieron admiración, amor y empatía por estas sagradas parejas que tuvieron que vivir muchos eventos oscuros para poder revelar toda la Luz que le herederan, por amor, a la humandad. Para ustedes dejaron de ser simples historias de la Biblia y pasaron a ser profundas enseñanzas de vidas unidas a Dios.

La responsabilidad de saber elegir

Comprendieron en sus corazones que ustedes son una vasija y que cada uno tiene el poder de elegir con qué la llena: Santidad o impureza. Se dieron cuenta que ustedes SON LO QUE CONTIENEN dentro de su vasija y que no se pueden disociar de ello. Sea lo que elijan, Santidad o impureza, esa energía inteligente (espíritu)  los seguirá permanentemente.

Enseña el Zóhar:

“Cualquier camino que una persona sigue en este mundo es el camino por el cual es halado cuando deja este mundo. Y a lo que él se adhiere y persigue mientras está en este mundo, se adhiere en el Mundo de la Verdad: si a la santidad, entonces a la santidad; si a la impureza, entonces a la impureza.” (Zóhar, Vol. 3, Vayerá, pf. 85, pg.296)

¿De qué depende el tipo de espíritu (energía inteligente) al que se adhiere una persona en vida?

“[…] para quienquiera que desee adherirse al Espíritu Santo arriba, esto depende de los actos, palabras y la intención del corazón, de modo que pueda tener éxito en atraerlo hacia abajo sobre él para que pueda adherirse a Él […] de la misma manera, si él se ha adherido a la impureza mientras está en este mundo, entonces es atraído al lado impuro.” (Ibid. pf. 84, 87; pg. 296-297)

¿Qué ocurre con la persona cuando su alma se va del cuerpo al final de su vida?

“Si una persona es atraída al Santísimo, bendito sea Él, y lo añora mientras está en este mundo, entonces más tarde, cuando él se va de este mundo, también sigue al Santísimo, bendito sea Él. Y le es mostrado un camino de ascensión que se eleva al lugar donde las almas brillan… [pero] Cuando una persona está en este mundo, no es consciente o no busca la razón por la que fue creado…cuando el alma deja este mundo, no reconoce el camino por la que es elevada, porque el camino que lleva hacia arriba, al lugar donde las sublimes almas luminosas brillan, el cual es el Jardín del Edén, no es mostrado a todas las almas. Después que el alma lo deja, el alma sigue el mismo camino que la persona siguió mientras estuvo en este mundo.” (Ibid. pf. 79, 78; pg. 294)

Entonces, comprendieron que la elección siempre ha estado en sus manos, por lo que decidieron dedicarle más tiempo y recursos a sus procesos espirituales de manera de lograr un mayor discernmiento para poder avanzar en sus correcciones personales y, de esa manera, hacia la Luz

Esa madurez espiritual les permitió entender a través de sus experiencias de vida que donde hay Santidad la impureza no puede reposar, pues no tiene punto de apoyo para sostenerse. De manera inversa, donde mora la impureza no puede reposar la Santidad, pues ambos se repelen.

El Zóhar lo dice de esta manera:

“Ven y ve: Cuando un hombre adora a su Señor y estudia la Torá, el Santísimo, Bendito sea Él, reposa sobre él y la Shejiná (Presencia Divina Femenina del Creador) se une con él. Cuando un hombre es contaminado, la Shejiná se va de él y el Santísimo, Bendito sea Él, se retira de él. Todos los lados de la Santidad de Su Señor se alejan de él y el Espíritu de Contaminación reposa sobre él, así como todos los lados de la Impureza. Cuando un hombre viene a purificarse, es asistido. Entonces, después que fue purificado y después de arrepentirse, todos los que se habían alejado de él, A SABER: EL SANTÍSIMO, BENDITO SEA ÉL, Y SU SHEJINÁ, regresan a él y descansan sobre él.” (Zóhar, Vol. 15, Metzorá, pf. 18; pg.132)

Ese es el secreto de cuando el Ángel de la Muerte toca el nervio ciático de Iaacov (Jacobo).

“Y al percibir que no podía con él, tocó la articulación de su muslo dislocándose así el encaje del muslo de Iaacov (Jacobo) en su lucha con él.” (Bereshit -Génesis- 32:26)

El Ángel de la Muerte vio que Iaacov (Jacobo) estaba lleno de Luz, protegido por Abraham en su flanco derecho e Itzjak (Isaac) en su flanco izquierdo. Luego, el único punto ensombrecido que encontró estaba en la articulación de su muslo, y por eso la pudo tocar, provocándole a Iaacov (Jacobo) una cojera.

La herencia de los ancestros

 Aprendieron que la unión íntima con sus parejas no sólo crea placer e hijos sino que, además, materializa sueños, proyectos, emprendimientos y eventos en función de la consciencia que tenga la pareja en ese momento. La introspección de esa enseñaza los llevó a darse cuenta que la justicia divina abarca todos los aspectos y áreas de la vida, y en todos los momentos. Eso significa:

” […] toda la tierra está llena de Su Gloria” (Isaías 6:3)

En consecuencia, se volvió fundamental para ustedes identificar la intención con la cual dan, pues esa intención es la que determina lo que se recibe posteriormente.

Al comprender sus árboles familiares y darse cuenta de sus respectivas herencias espirituales, tomaron consciencia de las palabras de la Torá:

“Yo soy HaShem (Dios) tu Elokim (Creador), Él celoso, que castiga la maldad de los padres en los hijos hasta la tercera y la cuarta generación entre los que me aborrecen.” (Shemot -Éxodo- 20:5)

Pues se dieron cuenta que sus transgresiones se extienden a: (1) sus hijos; (2) sus nietos; (3) sus bisnietos; y (4) sus tátaranietos.

El Zóhar señala:

“Además, ven y ve: Cuando un hombre camina por la senda de la verdad y atrae un espíritu de Santidad de arriba a sí mismo y se adhiere a ésta, también atrae un espíritu de Santidad de arriba para el hijo que le nace. Será santificado con la Santidad de Su Señor, como está escrito: “…ustedes se santificarán y serán santos… Y cuando un hombre sigue el camino de la izquierda y atrae sobre sí un espíritu de corrupción y se adhiere a éste, atrae ese espíritu de impureza a su hijo, y su hijo es contaminado por ese lado. …Reside con ese hombre (el espíritu de impureza) y nunca lo abandona. El niño que la nace, mientras está contaminado, es considerado hijo del espíritu impuro”. (Zóhar, Vol. 2, Bereshit B, pf. 328-329-330, pg. 215)

Entendieron que la diferencia la hacen los padres en su elección de apegarse al Árbol de la Vida, que implica vida, o al Árbol del Conocimiento del Bien y el Mal, que implica muerte, y se pusieron a corregirse y rectificarse de manera que se cumplieran en ustedes y su descendencia las siguientes palabras de la Torá:

“…que hago el bien hasta miles (de generaciones) entre quienes me aman y cumplen mis mandamientos”. (Shemot -Éxodo- 20:6)

O como dice el rey David:

“Fui joven y envejecí, y no he visto a ningún virtuoso (Justo) desamparado o a sus hijos mendigando pan”. (Tehilim -Salmo- 37:25)

La Descendencia

Sin perjuicio de lo anterior, aprendieron dos valiosas lecciones respecto de los hijos:

La primera es que hay veces que Dios desea intervenir en el mundo y manda almas muy elevadas de manera que sanen a otros y traigan otras almas al servicio del Santo, bendito sea Él. Para proteger estas almas en su niñez y juventud del Otro Lado, Dios les cubre su luz y las hace nacer en familias idólatras hasta que no sea su momento de revelarse. Tal es el caso de Abraham, Rivka (Rebeca), Rajel y Lea, o como Moshé (Moisés) que fue criado en el Palacio del Faraón. Para poder revelar la inmensa Luz que contienen estas almas, deben primero pasar por situaciones de mucha oscuridad hasta que finalmente están espiritualmente listas para cumplir su misión.

El Zóhar nos dice:

“¡Cuánta gente perversa hay en el mundo que procrea hijos buenos, más que los justos! Y ese hijo bueno que viene de la persona perversa es aún mejor porque es puro de lo impuro, luz de oscuridad, sabiduría de la necedad y esto es lo mejor de todo,” Zóhar, Vol. 8, Shemot, pf. 208, pg. 136)

 También se dieron cuenta de la importancia de enseñarles a los hijos desde la humildad, desde nuestras propias experiencias de vida, con sus asciertos y errores, pues ahí ellos escuchan.

“Y le enseñarás a tus hijos” (Devarim -Deuterenomio- 6:7)

¿Qué les enseñas? Como Dios te sacó a ti de tu Egipto, ese Egipto personal que casi te destruye y del cual ellos también recibieron herencia espiritual.

“Y para que le cuentes a tu hijo y a tu nieto cómo he ridiculizado
a Egipto y las maravillas que hice dentro de ellos. Entonces sabrán Uds. que Yo soy Hashem (Dios)”. (Shemot -Éxodo- 10:2)

Al hacerlo aprendieron que lo que decía el rey Salomón es cierto:

“Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.” (Mishlei -Proverbios- 22:6)

Y que la Luz vuelve a fluir en la familia, como enseña el Sefer HaBahir (Libro de la Claridad):

“Un rey tenía una fuente, y sus hermanos no tenían más agua que la de que ella emanaba. ¿Qué hizo el rey? Trazó doce canales que se comunicaban con esa fuente y los bautizó con los nombres de los hijos de sus hermanos. Luego reflexionó y se dijo: si los hijos se comportan tan bien como sus padres, se harán acreedores a que yo llene los canales. Así padres e hijos podrán beber. Pero si los hijos hacen cosas reprobables, los canales subsistirán. pero yo no dejaré fluir por ellos el agua; lo que estará condicionado a su buen comportamiento.”  (Sefer HaBahir -Libro de la Claridad-, Cap. CXIII, pg.87-88)

Y más adelante el Libro de la Claridad señala:

“Pero cuando los hijos no hicieron su voluntad, sólo a los padres otorgó su gracia.” (Sefer HaBahir -Libro de la Claridad-, Cap. CXXIX, pg.95-96)

Honrar el Pacto es honrarse uno mismo

Aprendieron que el secreto detrás del éxito de los Patriarcas, así como de Iosef (José) en Egipto, fue honrar el Pacto que se había hecho con Dios.

Dios se viste en la Luz Sin Fin para luego vestirse en cada una de las diez sefirot hasta llegar a nosotros en Maljut. En Su infinito amor por nosotros, Él se da asimismo y cuando nosotros recibimos la bendición, lo estamos recibiendo a Él.

Dicho Pacto implica la circuncisión de la lengua, del corazón y del miembro masculino de manera que al alzar las manos al Cielo en plegaria, nuestros dedos se conecten con las diez sefirot del Árbol de la Vida y la Luz de bendición pueda ser atraída hacia nosotros desde “Arriba”, por el hecho de completar el Nombre de Dios, YHVH (Tetragramatón).

Como enseña el Patriarca Abraham en su libro, Sefer Yetzirah (Libro de la Formación):

“Diez Sefirot de la nada, en el número de los diez dedos: cinco opuestos a cinco, con una única alianza precisamente en el medio en la circuncisión de la lengua y en la circuncisión del miembro.” (Sefer Yetzirah -Libro de la Formación- 1:3)

A su vez, el Zóhar nos habla de la recompensa de guardar el Pacto:

“[…] Así Iosef (José) les dijo; ‘Gané este reino por esto’, refiriéndose a la circuncisión. ‘Acérquense a mí’. Ellos se acercaron (los hermanos) y él les mostró la señal del Pacto: la circuncisión. Él dijo: ‘Porque he preservado el Pacto, he ganado este reino’….De esto hemos aprendido que el reino será guardado para cualquiera que guarde esta señal del Pacto.

¿Y cómo hemos sabido eso? Otro ejemplo es Boaz. Como está escrito: “…Vive HaShem (Dios)… Acuéstate hasta la mañana” (Rut 3:13). Porque su deseo fue despertado y lo turbaba hasta que hizo un juramento -Vive HaShem (Dios)- y preservó la señal del Pacto (No se acostó con Rut). Como resultado, sus hijos se volvieron reyes y gobernantes sobre los reyes, y (de ellos proviene) el Rey Mesías, quien es llamado con el Nombre del Santísimo, Bendito Sea Él.

POR LO TANTO, EL TRONO ESPERA A AQUÉL QUE PRESERVA EL PACTO DE LA CONTAMINACIÓN.” (Zóhar Vol.3, Lej Lejá, pf. 398-399,  pg. 223)

La sefirá de Yesod, correspondiente al órgano sexual masculino, alberga la Luz de Creatividad, Abundancia y Sustento, la cual la hace el Fundamento de la Vida. Su guematría es 80 igual que la letra hebrea Pei que representa la boca. Luego, ambos tienen el poder de crear realidad para nosotros. Las letras hebreas de Yesod se pueden permutar y formar la expresión "sod Yod" que quiere decir el secreto de la Yod.
La sefirá de Yesod, correspondiente al órgano sexual masculino, alberga la Luz de Creatividad, Abundancia y Sustento, la cual la hace el “Fundamento de la Vida”. Su guematría es 80 igual que la letra hebrea Pei (פ) que representa la boca. Luego, ambas tienen el poder de crear realidad para nosotros. Las letras hebreas de la palabra Yesod se pueden permutar para formar la expresión “sod Yod”, que quiere decir el secreto de la letra Yod. Dado que la letra Yod vale 10, el secreto consiste en preservar el Pacto para conectar con la diez sefirot del Árbol de la Vida y, así, recibir Luz de bendición, abundancia y vida.

Por otra parte, la boca al estar en el rostro (“Arriba”) tiene el poder de decretar eventos en nuestra vida que se materializan “Abajo”, cuando tenemos relaciones íntimas con nuestras parejas. En efecto, la letra hebrea que representa a la boca es la Pei (פ) de valor numérico 80. A su vez, en el Árbol de la Vida, la sefirá de Yesod (heb. יסוד) corresponde al órgano sexual masculino, donde está la Luz de creatividad, abundancia y sustento. La palabra “Yesod” tiene un valor de guematría igual a 80, conectándose directamente con el poder de la boca. Por eso es tan importante lo que manifestamos con la boca, ya que tarde o temprano, se convierte en nuestra realidad.

Por otra parte, la Torá nos enseña a meditar en nuestro corazón respecto del Pacto:

“Cuando experimentes todo lo que te anuncié -la bendición y la maldición que he puesto ante ti- allí, entre los pueblos entre los que HaShem (Dios) -tu Elokim (Creador)- te disemine, medita en tu corazón acerca del asunto, y retornarás a HaShem (Dios) -tu Elokim (Creador)- y obedecerás Su voz; harás todo lo que yo te ordeno hoy -tú y tus hijos- con todo tu corazón y con toda tu alma. Entonces HaShem (Dios) -tu Elokim (Creador)- te hará retornar del cautiverio, se compadecerá de ti y te reunirá otra vez de entre las naciones por las que HaShem (Dios) -tu Elokim (Creador)- te hubo diseminado.” (Devarim -Deuterenomio- 30:1-3)

Cuando nuestro arrepentimieto es sincero y retornamos a Dios, la Torá nos enseña que nuestro corazón y el de nuestra descendencia  se desbloquearán:

“HaShem (Dios) -tu Elokim (Creador)- desbloqueará tu corazón y el corazón de tu descendencia, para que ames a HaShem (Dios) -tu Elokim (Creador)- con todo tu corazón y con toda tu alma, para que vivas. (Lit.: ‘circuncidará tu corazón’). Entonces, Hashem (Dios) -tu Elokim (Creador)- hará caer todas estas maldiciones sobre tus enemigos y sobre los que te odian, los que te persiguieron. Te arrepentirás y obedecerás a HaShem (Dios) cumpliendo todos Sus preceptos que yo te ordeno hoy. HaShem (Dios) -tu Elokim (Creador) te brindará prosperidad en todo emprendimiento tuyo — en el fruto de tu vientre (es decir, tus hijos), en crías de tus animales y en el fruto de tu tierra —para tu bien. Nuevamente Hashem (Creador) se deleitará por ti, por tu bienestar, como se deleitaba por tus ancestros. Cuando obedezcas la voz de HaShem (Dios) -tu Elokim (Creador)-, cuidando Sus mandamientos y Sus decretos -que están escritos en este Libro de la Torá- y cuando retornes hacia HaShem (Dios), tu Elokim (Creador), con todo tu corazón y con toda tu alma.” (Devarim -Deuterenomio- 30:6-10)

Entonces las palabras del Zóhar les hicieron eco en sus coraznes cuando éste pregunta: ¿Quién subirá a la montaña de HaShem (Dios)?

Responde el Zóhar:

“…’él, ese que tiene las manos limpias’. Esto significa que él no ha hecho un ídolo con sus manos, y sus manos no sostienen lo que no debe ser sostenido. Además, debe ser explicado que la frase ‘manos limpias’ significa que sus manos no fueron contaminadas y él no contaminó al cuerpo con ellas, como ésos que se contaminan con sus propias manos y se vuelven impuros. Esto es lo que ‘manos limpias’ significa:  ¡Un corazón puro es el corazón de alguien que no ha desviado su corazón al Otro Lado, sino que más bien es atraído al Servicio del Santísimo, bendito se Él”. (Zóhar, Vol. 3, Vayerá, pf.91, pg. 298)

Ahora ustedes procuran honrar el Pacto y no apartarse de la Torá. ¡Bendito sea HaShem (Dios)!

HaShem (Dios) es tu sanador

Cuando comenzaron a meditar en la raíz espiritual de sus enfermedades físicas, descubrieron que todas tenían que ver con el incumplimiento de algún precepto de la Torá, ya sea que lo hubieran hecho consciente o inconscientemente.

Esto los llevó a identificar que el mayor problema que arrastraban era el afán de ustedes mismos darse sus propias reglas y límites en la medida de su conveniencia y limitado entendimiento espiritual.

Como advirtió el rey Salomón:

“No seas sabio en tu propia opinión; Teme a HaShem (Dios), y apártate del mal.” (Mishlei -Proverbios- 3:7)

Al estudiar la Torá y el Zóhar revirtieron esa situación y se dieron cuenta que sanando la raíz espiritual, también se sanaba la enfermedad física.

Enseña el rey Salomón:

“Porque será medicina a tu cuerpo, Y refrigerio para tus huesos.” (Mishlei -Proverbios- 3:8)

Entonces entendieron en sus corazones la verdad del versículo:

“Dijo Él: ‘Si escuchases con atención la voz de HaShem (Dios), tu Elokim (Creador), si hicieses aquello que le parece bien a Él, si prestases atención a Sus preceptos y obedecieses todos Sus decretos, entonces no les enviaré a Uds. ninguna de las plagas de las que envié sobre los egipcios. Porque Yo soy HaShem (Dios), tu Sanador” (Shemot -Éxodo- 15:26)

Y Dios los comenzó a sanar.

Confía en HaShem (Dios)

En su preocupación por el juicio divino a esas personas que les hacían daño en forma intencional, se dieron cuenta que Dios usa el tiempo como medio para enviar Su Misericordia. Pues Él, en Su infinita paciencia, lo que desea es darle tiempo a las personas para que puedan corregirse y rectificarse. Y de eso, nosotros también nos beneficiamos en su momento.

Como enseña la Torá:

“En la cuarta generación, ellos volverán acá porque hasta entonces no habrá llegado a su colmo la iniquidad del emorita.” (Bereshit -Génesis- 15:16)

¿Acaso me complazco yo en la muerte del impío, dice HaShem (Dios), Elokim (Creador), y no en que se aparte de sus caminos y viva? (Ezequiel 18:23)

Sin embargo, cuando las personas no se arrepienten y persisten en su iniquidad, colmando el nivel de su pecado, Dios diferencia entre el justo y el perverso.

“Sepán que HaShem (Dios) distingue aquel que es fiel.” (Tehilim -Salmo- 4:4)

“Pues Tú no eres un Dios que desea la maldad; el mal no convive contigo. Los jactanciosos no pueden tenerse derechos ante Tus ojos; Tú odias a todos los malhechores. Tú destruyes a los que hablan con mentira.” (Tehilim -Salmo- 5:5-7)

“Pues los malos serán eliminados, mas aquellos que confían en HaShem (Dios) heredarán la tierra. Apenas un poco más y no habrá perverso alguno; tú observarás su lugar y el ya no estará allí. Mas los humildes heredarán la tierra y gozarán en paz abundante.” (Tehilim -Salmo- 37:9-11)

Por lo tanto, aprendiste a confiar en HaShem (Dios) y Él te lo tomó por bien. Con tu fe te aferraste a estás palabras del rey David:

No compitas con los perversos ni envidies a los que hacen el mal. Pues, como hierba serán rápidamente cortados. y como vegetación verde serán secados. Confía en HaShem (Dios) y haz el bien, para que puedas habitar la tierra y ser alimentado por la fe. Hallarás deleite confiando en HaShem (Dios), Él te concederá los deseos de tu corazón. Encomienda tu camino a HaShem (Dios), confía en Él y Él hará. Él sacará a luz tu rectitud, y tu justicia como al mediodía. (Tehilim -Salmo- 37:1-6)

 Llegando a la cima del Sinaí

Aprendieron que en hebreo la palabra Sinaí proviene de la raíz Sináh que significa odio. Entonces, un gran secreto se les reveló en sus corazones cuando entendieron que el ascenso de Moshé a recibir la Torá a la cima del Monte Sinaí fue consecuencia de que él conquistó su  propia montaña de odio. Su mérito para recibir la Torá fue enorme al sobreponerse a todos sus rencores, resentimientos, odios defectos de amor y fe. Eso es lo que lo transforma en el gran lider del Pueblo de Israel y el Pastor Fiel de Dios.

Dios da cuenta del nivel espiritual de Moshé (Moisés) cuando reprende a sus hermanos, Aharón y Miriam, por hablar en contra de él. Imagine lo queda para pueblo cuando lo maltrataban por no tener lo que deseaban en forma inmediata…

“…Si ha de haber profetas entre Uds., Yo, HaShem (Dios), Me daré a conocer a él; en un sueño hablaré con él. No es así con Moshé, Mi servidor: en toda Mi casa, él es el más fiel. Con él hablo ‘boca a boca’, en visiones nítidas —y no en forma enigmática, de modo que ve una imagen de HaShem (Dios).  Siendo así, ¿¡cómo se atrevieron Uds. a hablar contra Mi servidor Moshé!?” (Bamidbar -Números- 12:6-8)

Además, comprendieron que este proceso espiritual de liberarse de todos los odios y rencores que uno posee es paulatino, toma tiempo y requiere de mucho esfuerzo,

Como bien está codificado en la guematría de la palabras “Sinaí” (heb. סיני) y “Sulam” (“escalera”, heb. סלם), cuyas letras suman 130. Cada uno de nosotros tiene que ascender su escalera espiritual conquistando todos sus odios y rencores gradualmente para poder llegar a la cima de nuestro propio Sinaí.

Luego, teniendo presente todo lo bueno que han hecho en su retorno a la Luz y, en su amor y bondad, perdonen. Perdonen todo y a todos, pues esos eventos los hicieron una mejor persona a cada uno de ustedes, dotándolos de sabiduría (sefirá de Jojmah) y entendimiento (sefirá de Binah).

De esta manera, años más adelante, cuando estén llegando a la cima de su Sinaí y les llegue el momento de acercarse más a la Santidad de Dios, también podrán perdonar de corazón al Satán (en hebreo, literalmente significa, “adversario”), pues él fue solamente un adversario cuya fuerza y habilidad para la destrucción provino de nuestras propias transgresiones. 

Cada vez que elegimos satisfacer nuestro ego, que fuimos incapaces de contener nuestros impulsos negativos y que vibramos usando la fuerza de nuestra negatividad para dejar a alguien “en su lugar”, le dimos más poder sobre nuestra vida a la Mala Inclinación. Sin darnos cuenta de esto, debido a la ceguera que nos provoca el orgullo, terminamos siendo esclavos de nuestra Mala Inclinación.

Obviamente, esto no fue de un día para el otro. Enseña el Zóhar que, cuando el pecado se acerca a una persona, su grosor no es más ancho que el de un cabello. Sin embargo, muchos cabellos son capaces de ser trenzados y formar una soga gruesa y resistente capaz de arrastrar una carreta de iniquidades, como en Isaías 5:18 :

“Ay de los que arrastran la iniquidad con cuerdas de falsedad y el pecado como con coyundas [sogas] de carretas!”

 Adicionalmente, todos los que estamos trabajando nuestra espiritualidad en este plano físico le debemos mucho al Satán. ¿Por qué?

Porque es su deseo de destruirnos el que nos acerca al verdadero amor, fe y a Dios. Como enseña el Zóhar:

“Un hombre vivía en el desierto y pasaron muchos días sin que probara bocado. Un día, un oso quiso atrapar a un cordero. El cordero huyó y el oso lo persiguió hasta que llegaron a ese hombre en el desierto. Éste vio al cordero, lo agarró y lo sacrificó y comió la carne. Encontramos que el oso hizo que el hombre comiera.” (Zóhar, Vol. 8, Shemot, pf. 232, pg. 153)

De la misma forma, cuando las hijas de Yitró fueron salvadas por Moshé (Moisés) en el pozo de agua de Midián, que se dijo: “Un egipcio nos libró”, refiriéndose al egipcio que Moshé (Moisés) mató y que derivó en que él tuviera que huir de Egipto a Midián. El desencadenamiento de eventos provocado por la muerte del egipcio permitió que Moshé (Moisés) se encontrara en el pozo en el momento preciso para socorrerlas de los otros pastores. (Ibid.)

El concepto es el mismo en la persecución del Pueblo de Israel por parte de Faraón. El Pueblo de Israel estaba atrapado frente al Mar de Juncos (“Iam Suf”, mal traducido como Mar Rojo) y el Faraón venía con todo su ejército y 600 carros de guerra a toda velocidad. Fue la fuerza del deseo del Faraón de destruir a Israel  a toda costa lo que provocó que el pueblo se uniera en un estado de consciencia que fue vasija de la Luz de los 72 Nombre de Dios para que las “aguas se partieran”. Así, Israel logró cruzar en seco a la libertad.

Luego, ¿quién es responsable de “encender” la fe en el pueblo que permitió que Dios “partiera las aguas” del mar? Respuesta: el Faraón.

En atención a lo que ya hemos discutido más arriba, tarde o temprano cada uno de nosotros tendrá que perdonar lo que el Satán le hizo a nuestros padres, Adán y Eva, en el Jardín del Edén. Asimismo, también tendremos que perdonar  los rebotes “karmáticos” de dicho pecado sobre cada uno de nosotros, que somos la descendencia.

"EL SUEÑO DE ADAN"
Cuento por Abraham Figueroa D., Pintor Mauricio Avayú E.

Cuando llegue para ustedes ese momento, conecten con el agradecimiento por lo que se logró en su proceso espiritual por tener a tan temible adversario al frente y también conecten con la compasión. Pues “su ausencia de amor es su maldición”. (Ver cuento)

Pero no se equivoquen al tratar de ir más allá, pues Dios creó la teshuvah (retorno a Dios; arrepentimiento sincero) para el hombre y el Zóhar enseña que no tiene ningún efecto sobre los ángeles.

Por mi parte, yo extiendo mi perdón y agradecimiento a este ángel que en su afán de destruirme permitió que Dios me elevara en mi proceso espiritual.  Sin su oscuridad, ¿cómo podría haber recibido la Luz de HaShem (Dios) sin romper el equilibrio entre el bien y el mal de nuestro plano físico? Gracias.

Bendito sea mi Dios amado que me salvó del fuego y me hizo la obra de sus manos. Amén ve Amén.

“Todos los senderos de HaShem (Dios) son verdad y bondad” (Tehilim -Salmo- 25:10)

 Alejarse del Mal

En el libro de Job se enseña lo siguiente:

“Y dijo al hombre: ‘Ve: venerar a HaShem (Dios) es sabiduría, y alejarse del mal es inteligencia.” (Iyov –Job- 28:28)

Si tomamos consciencia de cuáles son estas situaciones riesgosas que nos apegan al mal, tenemos el inicio de una gran teshuvah (retorno a Dios; arrepentimiento sincero), pues ya se identificó al enemigo, el momento en qué ataca, el lugar dónde ataca de preferencia y cómo ataca. Eso es entendimiento (Binah, letra Hei supeior del Nombre de Dios,  ה ) y nos permite no sólo alejarnos del mal sino que, además, hacer nuestra teshuvah (retorno a Dios; arrepentimiento sincero) para no exponernos más a esas situaciones.

Como el entendimiento también es alegría, adivinen qué: Nuestra vida se alegra y nosotros nos alegramos….mucho vino!!! ¿Por qué? Porque al escuchar a nuestra alma darnos consejos de Torá (secreto es “sod” en hebreo = vino que es “yayin” en hebreo y sus letras suman 70 ) estamos siendo endulzados por la Hei ( ה ) superior de YHVH y eso hace que Maljut, la letra Hei ( ה ) inferior de YHVH, se vuelva fértil por las bendiciones que recibe al cambiar el patrón conductual negativo en uno positivo. ¿Cuál sería ese nuevo patrón conductual? Alejarse del mal.

Entonces estas palabras se hacen verdad para nosotros:

“Él cumple el deseo de quienes Le temen [veneran]…” (Tehilim -Salmo- 145:19)

Zeir Anpin corresponde a las seis sefirot que están en la mitad del Árbol de la Vida. Nos transmiten la energía divina del principio masculino inferior: "el Santo, bendito sea Él". Nukvá (femenino, hembra) nos transmite la energía divina del principio femenino inferior: Shejiná. En la parte superior del Árbol de la Vida están los principios masculino (Aba = Padre) y femenino (Ima =Madre) que están siempre unidos y forman el Nombre de Dios "Yah" (letras hebreas Yod-Hei).
Dios es Uno. Cuando Su Luz se viste en Zeir Anpin, las seis sefirot que están en la mitad del Árbol de la Vida (letra hebrea Vav), entnces Él nos trasmite la energía divina del principio masculino inferior: “el Santo, bendito sea Él”. Por otra parte, cuando la Luz de Dios se viste en Nukvá (femenino, hembra), nos transmite la energía divina del principio femenino inferior: Shejiná (letra hebrea Hei, de la parte inferior). En la parte superior del Árbol de la Vida están los principios masculino y femenino superiores, “Aba” (Padre, letra hebrea Yod)  e “Ima” (Madre, letra hebrea Hei), respectivamente, que también visten a la Luz de Dios y que están siempre unidos  formando el Nombre de Dios “Yah” (letras hebreas Yod-Hei).

Esto nos enseña que cuando nos unimos en el amor, completando el Nombre de Dios, YHVH, provocamos la unión del Cielo y la Tierra, es decir, del Santo bendito sea Él (Zeir Anpin, en el Árbol de la Vida) y de Su Shejiná (Presencia Divinia Fememnina vestida en la Luz de Maljut, en el Árbol de la Vida). Esa unión espiritual, simbolizada por las letras hebreas Vav-Hei (וה), se transforma en una vasija inmensa capaz de recibir Luz de las sefirot superiores del Árbol de la Vida, cuya unión está simbolizada por las letras hebreas Yod-Hei (יה), endulzando, sanando, y conectándonos con la abundancia en este plano físico.

 Bendición

 Mis queridos alumnos, Bendito sea HaShem y sea Voluntad que este año 5777 (5+7+7+7 = 26), la Luz de Tiferet los colme con Misericordia, Verdad, Belleza y Armonía en sus vidas para que logren las bendiciones que tanto desean. Que en sus corazones sientan al Santo, bendito sea Él, y puedan ser Uno (Ejad = 13) en el Amor (Ahavá = 13) con HaShem (26 = 13 + 13). Que esa cercanía se irradie a sus seres queridos y que el brillo de vuestros rostros desplace la oscuridad de sus vidas y de la de los demás.

Bendito sea HaShem, y sea Su Voluntad que estas palabras se cumplan en nuestros corazones:

“En aquel día HaShem (Dios) será Uno, y Uno Su Nombre.” (Zejaria -Zacarías- 14:9)

y que Dios los inscriba en el Libro de la Vida. Amén y Amén.

Bendiciones,

Abraham Figueroa Drouilly

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