2. QUÉ ES LA KABBALAH

·        Según el Rav Philip Berg Shlita[1], Z’’L[2] del Centro de Kabbalah Internacional

 

“La Kabbalah es una tecnología universal, la más antigua tradición de conocimientos secretos del mundo. Desde los primeros días de la Creación, fue transmitida directamente de Dios a Adán (heb. Adam), Abraham, Sarah, Rajel (Raquel), Moshé (Moisés), y los otros patriarcas y matriarcas bíblicos. La Kabbalah antecede cualquier religión u organización secular. Es la herencia y el derecho de nacimiento de toda la humanidad.

Traducida literalmente, la palabra aramea “Kabbalah” significa “recibir”. Por tanto, la Kabbalah es el estudio de lo que realmente significa recibir, tanto espiritualmente como en los niveles prácticos de la existencia. La Kabbalah nos revela cómo ocurren las cosas y, más importante aún, por qué ocurren en todas las áreas de nuestra vida, incluso en las dimensiones que existen más allá de nuestra existencia física.”[3]

 

·        Según el Rav, Dr. Michael Laitman de la Academia Internacional  de la Kábbalah, “Bnei Baruj”

 

“Hay una buena razón por la que los kabbalistas llaman al placer ‘Luz’. Cuando el ‘Kli’[4] –[una vasija que puede ser] una criatura, [o] una persona- siente al Creador, es una experiencia de gran sabiduría que desciende encima de uno; despierta en nosotros. Cuando esto sucede, nos percatamos que esta sabiduría recién manifestada, existía desde siempre, sólo que estaba oculta. Es como si las tinieblas de la noche se hubieran transformado, de pronto, en la luz del día, y lo invisible se hubiera hecho visible. Puesto que esta luz trae consigo sabiduría, los kabbalistas la nombraron, “Luz de Sabiduría”, y al método de recibirla, “la sabiduría de la Kábbalah”.[5]

“La Sabiduría de la Kabbalah (la sabiduría de recepción, del hebreo ‘lekabel’) apareció por primera vez alrededor de 5000 años atrás, cuando los seres humanos comenzaron a cuestionarse acerca del propósito de su existencia. Aquellos que lo sabían, llamados ‘kabbalistas’, tenían la respuesta al propósito de la vida y al rol de la humanidad en el universo.

Pero en esos días, los deseos de la mayoría de la gente eran demasiado pequeños como para esforzarse por obtener ese conocimiento. Por lo tanto, cuando los kabbalistas vieron que la humanidad no necesitaba su conocimiento, lo ocultaron, y secretamente lo prepararon para una época en que todos estarían listos para recibirlo. Mientras tanto, la humanidad cultivó otros canales tales como la religión y la ciencia. […]

La Kabbalah nos dice que la Naturaleza, que es sinónimo del Creador, es completa, altruista y unida. Nos explica que no solamente debemos entender la Naturaleza, sino también desear implementar este modo de existencia en nosotros mismos.

La Kabbalah también nos dice que al hacerlo, no sólo nos igualaremos a la Naturaleza [Creador], sino que, además, comprenderemos el Pensamiento que respalda el Plan Maestro. Finalmente, la Kabbalah establece que al entender el Plan, nos igualaremos al Planificador Maestro, lo cual es el propósito de la Creación, llegar a tener Sus cualidades; ser como Él.”[6]

En efecto, señala el Rav, Dr. Michael Laitman, lo siguiente:

“La palabra hebrea para el Creador es ‘Boré’ (בּוֹרֵא ), y contiene dos palabras: ‘Bo’ (בּוֹ , ‘ven’) y ‘Ree’ (רֵא , ‘ve’, de ver). Así, la palabra, ‘Creador’, es una invitación personal para experimentar el mundo espiritual.”[7]

Finalmente, el Rav, Dr. Michael Laitman, en su libro “El Zóhar, Anotaciones al Comentario de Rabí Yehuda Ashlag”, señala lo siguiente:

“El Libro del Zóhar, al igual que la Torá, nos habla exclusivamente del hombre (La Creación) y su relación con el Creador. La Torá vincula todo tipo de términos de nuestro mundo a propiedades internas del hombre. Así, sentir un deseo por el Creador recibe el nombre de ‘Israel’, mientras que un deseo por la recepción egoísta de placer es llamado ‘las naciones del mundo’. Sin embargo, no existe ningún tipo de relación entre estos nombres de la Torá y los judíos u otras naciones de nuestro mundo. La Kabbalah va dirigida al hombre, ¡a la Creación!”

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[1] Es un acrónimo para designar un liderazgo de gran importancia.  Significa: Sheijie : que viva; Leorej : por extensos; Iamim : días; Tovim : buenos; Arukim : largos.

[2] Es un acrónimo de “Zijronó LiBerajá” que significa de bendito recuerdo, en hebreo, y que se utiliza para referirse a una persona judía cuando ha muerto. Es una manera de honrar su memoria y elevar su alma.

[3] Rav Philip Berg, “Astrología Kabbalística”, 2013, pg. 3.

[4] Vasija (heb. kli) = deseo de recibir Luz (placer).

[5] Rav, Dr. Michael Laitman, “Cábala para Aprendices”, 2008, pg. 58-59.

[6] Ibid. pg. 38-39.

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p style=”text-align: justify;”>[7] Ibid. pg. 21

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