YESOD Y EL VINO

Cuando se bebe vino en las festividades judías con sabiduría, intención (kavaná) correcta y fe (emuná), Ud. puede lograr milagros. ¿Cómo? Entendiendo el significado profundo de lo que realmente está haciendo. ¿Por qué? Porque en estas fechas se abren portales de Luz que, dependiendo de Ud., se pueden transformar en bendición o maldición.

Árbol de la Vida
La copa con vino bendecido representa Yesod, mientras que nosotros somos Maljut.

Partamos por la palabra vino. Vino se dice “yayin”  en hebreo. La suma de sus letras (Yud-Yud-Nun) asciende a 70 igual que en la palabra “sod” (Samej-Vav-Dalet), que significa secreto. Por lo tanto, el vino es un secreto. ¿Cuál? El secreto de la sefirá Yesod en el Árbol de la Vida.  Mire la imagen a su derecha. Fíjese como la sefirá Yesod es un embudo que recibe la Luz de todas las demás sefirot del Árbol de la Vida. Y, ¿Con qué fin? El único objetivo de Yesod es pasar esas bendiciones a la sefirá que no tiene ninguna, a la más pobre, a Maljut.

¿Pero qué es la Luz? Buena pregunta. En simple, todas las bendiciones que Ud. o yo podemos desear. No tres deseos, TODOS los deseos. Se da cuenta, D-s es más generoso que el genio de la lámpara mágica. Continuemos.

Visualice nuestro mundo físico como la sefirá de Maljut. Observe que, a menos que Yesod le entregue Luz, Maljut queda oscuro puesto que no tiene Luz propia y necesita recibir para poder sobrevivir. Y, ¿De quién depende Maljut para poder recibir Luz? Del hombre consciente que tiene la humildad de pedirle a D-s la bendición para él y los demás (por mi y por todos mis compañeros).

Recuerde, la columna central del Árbol de la Vida, a la cual pertence la sefirá de Yesod, se forma cuando deseamos recibir para compartir. El deseo de recibir egoísta bloquea la sefirá de Yesod.

Ahora bien, observe que si permutamos las letras del anagrama, Yesod, obtenemos el “sod” de la “yud”, es decir, el secreto de la letra “yud” que vale 10. Y, ¿Qué es 10? Diez es perfecto, es Unicidad, es Uno (1+0=1), y también son las 10 sefirot del Árbol de la Vida. Luego, el secreto de la letra “yud” es el secreto de cómo logramos conectarnos con la misericordia de D-s para ser co-creadores de milagros en nuestras vidas y, así, romper con la ley del tikún (karma).

Entonces, en la práctica, ¿cómo se hace? El vino simboliza la Luz del Árbol de la Vida acumulada en Yesod. Luego, llene su copa hasta arriba para manifestar abundancia y alegría. Al tomar su copa con la mano derecha, correspondiente al “dar”, forme el Nombre de D-s, “Sha-dai”, que significa Todo Poderoso, haciendo con sus dedos las letras Shin-Dalet-Yud. Este Nombre de D-s corresponde a la sefirá de Yesod.

Sha-dai
Nombre de D-s, Sha-dai, correspondiente a la sefirá de Yesod. (Shin-Dalet-Yud)

La base de la copa la toma con los dedos meñique, anular y del medio, formando así la letra Shin. Mientras que por el lado de la copa, coloca el dedo índice en diagonal y el pulgar hacia arriba, formando la letra Dalet. El pulgar hacia arriba, por sí solo, representa la letra Yud.

Luego, dependiendo de la bendición que desee, visualice uno o más de los 72 Nombres de D-s y los baja, mentalmente, con emuná, alegría, amor  y kavaná a la copa de vino. Después, recita la bendición del vino, bebe y comparte. Recuerde que Ud. representa a su alma en Maljut, por lo que al beber el vino bendecido, la Luz llega a Maljut y, por ende, a su alma, cuerpo y vida.

Árbol de la Vida
Sin humildad y bondad (Jesed), la Luz de Yesod para hacer milagros no llega a Maljut.
Letra Guimel
Letra Guimel del alfabeto hebreo.

Observe que en los 72 Nombres de D-s no se encuentra la letra Guimel correspondiente a la primera letra de varias palabras en hebreo cuya raíz es “orgullo”. Por otra parte, el valor numérico de las letras de la palabra, Jésed (Jet-Samej- Dalet), que es bondad, amor y benevolencia en el Árbol de la Vida, es 72 (8+60+4). Luego, se requiere de humildad y amor para poder conectar con los 72 Nombres de D-s y con Su misericordia de manera de traer bendición a nuestra vida y a la de los demás.

Abraham Figueroa Drouilly

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Ki Tavó “Cuando llegues”

Esta semana la porción de la Torah (parashat) denominada, Ki Tavó (“Cuando llegues”), nos recuerda que nuestro gran maestro Moshé, el pastor fiel de D-s, nos ordenó escribir en piedra, “todas las palabras de esta Torah, bien explicado (Devarim -Deuterenomio- 27:8), el mismo día en que crucemos el río Jordán para tomar posesión de la Tierra. Tierra que, a su vez, fue prometida por D-s a nuestros ancestros, Abraham, Itzjak e Iaacov.

A su vez, esta parashat no está en el Zohar, lo cual constituye un desafío para cumplir con el  “bien explicado”, exigido por nuestro maestro Moshé.

“Rising to the challenge”, les entrego mi visión.

En la medida que se estudia la Torah a consciencia, se descubre que es un sin fin de enseñanzas muy profundas y de múltiples dimensiones respecto de todo en la Creación y, muy particularmente, de la relación del hombre con D-s y del Pueblo de Israel con Hashem (D-s). Dado que la tarea de entenderla para explicarla es muy difícil, todos nos apoyamos en el conocimiento de otros justos (tzadikim) y sabios (jajamin) que, a su vez, se apoyaron en otros anteriores a ellos y, así, sucesivamente.

Esto no está mal pero no asegura nada. ¿Por qué? Porque una persona puede dedicarse a memorizar enseñanzas, realizar ritos y cumplir con los preceptos sin necesariamente lograr la fe. Otro, desde su miedo a no cumplir con la Torah, puede incrementar las restricciones y el rigor con el cual elige seguir las leyes y mandamientos de D-s pero tampoco, necesariamente, logra la fe. Y, por supuesto, también puede haber otra persona que decida relajar el yugo de la Torah para hacerla más actual y llevadera, según su visión, y tampoco alcance la fe.

Entonces, kabbalistas, ¿Cómo logramos la fe? O dicho de otra forma, ¿Cómo corregimos nuestros defectos de fe para lograr certeza (Emuná) en nuestras vidas y ser canal de los milagros de D-s?

Solamente con profundos procesos de arrepentimiento sincero que nos hagan tomar consciencia de nuestros errores y transgresiones en contra de D-s, del prójimo y de nosotros mismos. Dichos procesos de arrepentimiento nos llevaran a estados de humildad y agradecimiento que serán el vehículo que posibilite  el retorno (teshuvah) a D-s.

O, como decimos los kabbalistas, no leas “teshuvah” sino “tashuv h”, es decir, regresa a la letra “he” (la primera letra he del Tetragramatón) que, en el Árbol de la Vida, corresponde a la sefirá de Binah, que es entendimiento. ¿Por qué?

Porque solamente con el entendimiento del alma, que es superior a nuestra capacidad de inteligencia y comprensión racional, lograremos el conocimiento (Daat) para poder discernir y no volver a repetir los mismos errores producto de patrones conductuales (hábitos) incorporados en nuestro ser como reflejos condicionados. Es decir, nuestras clásicas reacciones intelectuales, emocionales, sexuales y materiales ante determinados estímulos.

Sin embargo, lo anterior requiere de mucha valentía espiritual porque parte del dar es compartir la sabiduría que se logró a raíz de nuestras equivocaciones, errores y transgresiones. Es decir, compartir la Luz que, con la ayuda de D-s, logramos revelar de nuestra propia oscuridad. Es en ese momento, cuando compartimos nuestro dolor, nuestro retorno y nuestra sabiduría con otros que realmente logramos el “bien explicado” señalado en el versículo y, en consecuencia, la fe.

Por ejemplo, a continuación les entrego una bella enseñanza kabbalista. Sin embargo, antes de presentárselas les advierto que no todos van a revelar la misma Luz. En efecto, aquellos que hayan tenido la fe para entregar el diezmo con amor, sin hacerse trampa, a pesar de restricciones económicas severas y que el dinero no haya alcanzado para fin de mes, van a entender (sefirah Binah), porque vivieron milagros en su vida y porque esa experiencia los hizo más sabios (sefirah Jojmah).

En esta porción de la Torah se nos recuerda la importancia de la intención (kavaná) al realizar las ofrendas de los primeros frutos (bikurim) y del diezmo del tercer año destinado al Levita, al prosélito, al huérfano y la viuda. La Torah no se refiere solamente al producto material que alimenta el cuerpo sino que también al resultado de nuestro trabajo espiritual que alimenta el alma. La Luz del amor y bondad (Jesed) que cuando es dada con la intención correcta es capaz de endulzar a una viuda, contener y sostener al huérfano, integrar al prosélito y sustentar a los Levitas. Es decir, nuestro dar con amor y bondad enriquece a los pobres y D-s nos recompensa por ello. ¿No me creen? É-l nos dice a través de su profeta, “Traigan todo el diezmo al tesoro para que haya comida en Mi Casa. Si quieren, pónganMe a prueba en esto, dice Hashem de los Ejércitos, y vean si no les abro las ventanas del Cielo y vuelco sobre Uds. la bendición sin fin.” Malají (Malaquías) 3:10.

Árbol de la Vida 1

Pero, ¿cuál es el secreto detrás de esas palabras? Enseña, Albert Gozlan, maestro de kabbalah contemporáneo, basado en las enseñanzas del kabbalista de fines del siglo 13, Rabí Joseph Gikatilla Z”L (de bendita memoria), que en el Árbol de la Vida, la sefirá de Jesed (amor, bondad y benevolencia) contiene el Nombre de D-s, É-l, cuyo valor asciende a 31 (Alef+Lamed = 1 + 30). Por otra parte, la sefirá de Jesed, asociada al Patriarca Abraham, también es denominada por el Nombre de D-s, E-lión (de lo Alto, Altísimo) que hace referencia al Cielo. ¿Y cuál es el Cielo de Jesed en el Árbol de la Vida? La sefirá de Jojmah (sabiduría) que también es denominada por el Nombre de D-s, I-esh (“hay”), es decir, “hay abundancia”, cuyo valor es de 310 (Yud+Shin = 10+300). Por lo tanto, cuando se da el diezmo con Jesed (É-l=31), D-s nos da el 10% de Jojmah (10% de 310 es 31). Pero Jojmah pertenece al Mundo de Atzilut, de la abundancia infinita, por lo que D-s realmente nos está dando el 10% de infinito que es infinito. Por eso la abundancia es capaz de traer paz y se cumple, “hazme  una apertura del tamaño de una aguja y Yo haré pasar toda la misericordia por ella”.

A su vez, también logramos entender la enseñanza del Patriarca Abraham que entregaba un “diezmo de todo” (Bereshit -Génesis- 14:20). Lo anterior no solamente se refiere a bienes materiales, sino que también a tiempo, dedicación, amor, conocimiento, entendimiento y sabiduría. Todo lo que es producto del proceso espiritual. Todo, kabbalistas.

 Luego, aquel que realmente hizo su teshuvah entendió el dar y cómo se debe dar para apegarse a D-s. Esa es la persona que tiene una conexión con D-s, puede volverse un instrumento consciente de É-l, servirlo con devoción, y ser canal de Sus milagros. Esa persona entiende la Torah y la puede explicar desde el corazón (llega a Binah). Esa persona es consciente que experimenta la Divina Presencia sobre su cabeza. Esa persona “llegó”.

Abraham Figueroa Drouilly

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Almas Gemelas

Mi amor, a la luz de lo que sabes siglos después,

¿Dirías aún que no llegué?

 

Ese mar, que se interpone entre el tiempo y la eternidad,

No nos pudo separar.

Una y otra vez lo crucé para encontrar,

A la única mujer que de verdad he podido amar.

 

Mi bendición es que siempre me pudiste esperar.

Tu infinita capacidad de amar, al igual que esas rocas,

El tiempo nunca ha podido erosionar.

 

Si bien ese día el sol se ocultó,

Y la tristeza como sombra,

Tu corazón cubrió,

La Luz de Dios Padre,  

Siempre a nuestro amor iluminó.

 

Las aguas del tiempo se partieron en reverencia ante el amor,

Y a tu encuentro, Dios nuevamente me llevó.

Miras mis ojos y ves la vida otra vez.


¿Dirías aún que no llegué?

 

Sergio Figueroa Drouilly

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