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4. EL ÁRBOL DE LA VIDA Y SUS COLUMNAS

Así como un átomo tiene un protón de carga positiva (+), un electrón de carga negativa (-) y neutrón de carga neutra, el Árbol de la Vida está constituido por tres columnas de diferente polaridad. La columna derecha es la polaridad positiva que representa el principio masculino y el “dar” en la Creación. La Columna Izquierda tiene polaridad negativa y representa el principio femenino y el “deseo de recibir” en la Creación. Finalmente, la Columna Central, de polaridad neutra, es la columna que equilibra a las dos anteriores, mantiene el circuito energético fluyendo y, representa el “deseo de recibir para compartir”.

La importancia de la Columna Central radica en que nos permite, por una parte, restringir nuestros impulsos negativos y, por otra, al modificar la intención del “deseo de recibir egoísta” y transformarlo en un “deseo de recibir para compartir” (altruista), logramos conectarnos con el “dar” de Dios.

El secreto radica en que cuando el “deseo de recibir” es egoísta, la Luz es automáticamente bloqueada de nuestra vasija, pues no estamos alineados con el Amor del Creador, que es la fuente de toda Luz y bendición.

La Luz se produce en un estado de equilibrio, que es la columna central, cuando el filamento entre ambas columnas es capaz de resistir la tentación de sesgarse hacia uno o hacia el otro. Es decir, cuando somos capaces de resistir nuestros impulsos egoístas y cambiar la intención a un "deseo de recibir para compartir" que nos aleja del egoísmo y nos apega al altruismo.
La Luz se produce en un estado de equilibrio, que es la columna central, cuando el filamento entre ambas columnas es capaz de resistir la tentación de sesgarse hacia alguna de las columnas laterales. Es decir, cuando somos capaces de resistir nuestros impulsos egoístas y cambiar la intención de nuestro “deseo de recibir” a un “deseo de recibir para compartir”. Este hecho luminoso nos aleja del egoísmo y nos apega al altruismo, permitiéndonos avanzar en nuestra espiritualidad y, por ende, también arrastrando la materialidad que deseamos, pero ahora en aras de compartirla con los demás.

Tome por ejemplo una ampolleta que también tiene tres columnas a saber:

Columna Derecha (“dar”): cable eléctrico de polaridad positiva;

Columna Izquierda (“deseo de recibir”): cable eléctrico de polaridad negativa y;

Columna Central (“deseo de recibir para compartir”): correspode al filamento central, de polaridad neutra, que es la resistencia entre ambos polos y, además, es el lugar donde se produce la Luz.

Al observar con sabiduría y entendimiento estos simples principios podemos sacar valiosas lecciones de vida. Por ejemplo, se requieren las tres columnas para que haya Luz. Si una falta, no hay Luz. Por otra parte, el corto circuito se produce cuando se une el cable eléctrico de polaridad positiva (Columna Derecha) con el cable eléctrico de polaridad negativa (Columna Izquierda), sin ningún tipo de resistencia (Columna Central) entre ellos. Y, ¿cuál es el resultado de un corto circuito? Se produce un breve destello de Luz que es transitorio para luego quedar en una oscuridad permanente hasta que se repara dicho corto circuito.

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Electricista
Todos tenemos que arreglar los cortos circuitos que nos han dejado a oscuras en nuestra vida.

Son estos cortos circuitos lo que provoca la existencia del trabajo espiritual del hombre. El trabajo consiste en reparar todos y cada uno de los corto circuitos que hemos causado en nuestras vidas por anteponer nuestra naturaleza egoísta a nuestra esencia altruista. Este trabajo es fundamental, pues permite salir de la oscuridad, restaurar el flujo de Luz y, apegarnos al Árbol de la Vida. Por lo tanto, independiente de su profesión, situación económica, religión, preferencias políticas y deportivas, TODOS somos electricistas de nuestras propias vidas.

Abraham Figueroa Drouilly

Originally posted in www.lbconsulting.cl

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